viernes, 15 de noviembre de 2013

No hay nada mejor que una cruel verdad.

Situaciones difíciles de enfrentarte en las que intentabas mentir por cobardía o miedo a hacer daño. Ahora no me parecen tan malas. Además se aprende mucho de ellas.
El mejor favor que te pueden hacer o puedes hacer a una persona es darle o darte con la puerta en las narices. Nada duele más en estos casos que un poco de compasión...pero créeme que la verdad por terrible que sea, siempre sale a la luz antes o después. La esperanza de creerte algo que no es, abre heridas que no paran de envenenar. Las mentiras son veneno que nos matan dolorosa y lentamente sin ni siquiera darnos cuenta, hasta que salen a la luz y nos destruyen para siempre.


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