Fui posponiendo todas las cosas, pospuse mi vida entera entre las ramas del pasado, escondiéndome de palabras de amigos que me quieren ver bien, huyendo hacia delante, evitando ver lo que tenía dentro, tratando de luchar contra el destino, pero al final todo llega.
No pude rechazar la cita que tenía conmigo misma y baje hasta el fondo, como cuando una persona baja sin linterna al trastero. Y ahí estaba mi necesidad de demostrar que soy inocente y una victima más sin saber de qué, un banco vacío en un parque con hojas de otoño, hecho de ilusiones rotas, de miedo, de rencor con promesas incumplidas, expectativas hechas pedazos.
Odio esta sensación, sensación que provocan tus recuerdos. Solías abrazarme, me encantaba, me rodeabas con tus fuertes brazos, me sentía segura, ahora ya no tengo eso y tengo frío.
Decidí pararme, no quise correr, me senté a mirar que toda esa porquería formaba ahora parte de mí.
Así acabo todo. Así empezó la soledad.
