En dias de primavera, cuando se dejan ver las magaritas blancas y el cesped verde flúor yo me fijo en los dientes de león. En los dias soleados se les ve ahi tan peludos con fuerza pero a la vez muy frágiles. Llueve y los dientes de leon se mojan, dejando a la vista su delgado tallo. Arrancando sus petalos, cada parte de su ser, pero ahi siguen, el sol vuelve y los seca. Algunos al estar cerca de algun resguardo se libran, porque ni siquiera la fuerte lluvia les ha rozado, pero otros no volveran a ser como antes. La lluvia ha arrancado una parte importante de su ser. Algunos somos puros dientes de leon, nos han quitado momentos o se han ido partes importantes de nuestra vida y hay cosas que nunca volveran, pero seguimos viviendo.
Solo ansiamos la llegada de un niño soñador que nos arranque de cuajo, con su soplo nos libre de toda tempestad furiosa y nos deje fluir en el aire conviertiendonos en dueño de sus sueños.