He intentado huir de mi misma viajando, recorriendo estaciones de trenes y transitando rutas abandonadas, arrastrando pensamientos sobre las oxidadas vías. ¿Cuanto tiempo ha pasado? El tiempo no existe, no hay día ni tampoco noche, ni principio ni fin. No queda calor revolucionario, ni siquiera fríos fantasmas, nos abandonaron los recuerdos y los demonios del ayer. Aquí no hay nada, solo el silencio abrumador del pueblo hundido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario