Y miro al cielo y me quedo contemplando esas nubes grises de Bruselas que no tienen nada que ver con las de Madrid. Cuando las miro pienso, ellas mis únicas aliadas, conocen mi historia, mi día a día. Y no hay lluvia que apague el fuego, pero si viento que se lleva el pasado. Gracias por llevarte mis temores y recordarme cada día mis sueños.
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