Fuimos vulgares como todos los demás y caímos del mismo modo que las cosas naturales. Pero no era así como tenía que haber caído. Había una chica morena que tranquilizaba hasta al aire con sus ojos y había un hombre que no hablaba de las heridas de su juventud, cuando se encontraban no paraban de sonreír. Hay un recuerdo dulce de los días en que nos conocimos, tantos besos que ni caben. En una esquina agachado están mis ganas de como me hacías reír. Las cosas que aprendimos los amantes eternos, buscarnos era nuestro karma, las cosas malas que olvidamos cuando te conocí y un tiempo incierto que no quisimos calcular. Por ti me hice fan de lo prohibido y me hice alumna destacada en la universidad del pecado, pecado que el mundo nos dio y nosotros pusimos la ocasión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario