Te das cuenta que el viento te sopla en la cara y te roba una sonrisa, un día menos para esta estación. Se fue el llanto, ese dulce recuerdo desvanecido se queda atrás.
Me pierdes y te pierdo, lo que fuese, hoy reímos, nos parece de lo más absurdo.
Nazco poco a poco como una flor, que ni siquiera el invierno podrá congelar jamás.
El mismo tiempo que me robó una sonrisa, se vuelve fiel y ahora me la devuelve.
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