Debemos llenarnos de personas y objetos para controlar el terror, pero esta acumulación a veces genera un terror más grande, el de perder. Más lazos tenemos, más pánico tendremos, las personas mueren o se van, las cosas se pierden o se rompen y de repente nos encontramos solos. Solos y desesperados. Siempre hemos estado solos, pero hemos hecho como si no lo supiéramos, como si no lo viéramos y cuando lo descubrimos es casi siempre demasiado tarde para ponerse a salvo. Si no te agarras a nada ¿cómo haces para salvarte? Te salvas no actuando, o mejor actuando en armonía con la nada.

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